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Muchas veces nos hemos llegado a preguntar a la hora de preparar nuestros alimentos si es viable utilizar las grasas (aceites) ya que se menciona constantemente que su consumo puede generar aumento de peso y problemas cardiovasculares. Sin embargo, es de vital importancia aclarar al público que existen tanto grasas no saludables como saludables que habitualmente se utilizan en la cocina de manera indirecta y que pueden beneficiar nuestra salud.

El aceite de cocina es parte del grupo de las grasas. La grasa es uno de los nutrientes más controversiales de estos tiempos, ya que si bien es esencial incluirlas en la dieta (esencial significa que nuestro organismo no puede producirlo por sí sólo, debe ingerirlo en los alimentos), comerlas en exceso puede ser muy dañino. Con el aceite hay que aprender a escoger el tipo correcto, de acuerdo a la preparación, y a medir la cantidad que se utilice.

 El principal uso del aceite en la cocina es agilizar el proceso de cocción. En la fritura, funciona como medio transmisor de calor y aporta sabor y textura a los alimentos. Aunque lo más recomendable es evitar las frituras en el contexto de la salud cardiovascular, es importante resaltar que tipo de aceite es mejor utilizar para realizar preparaciones saludables.

 El aceite de oliva, en especial el extra virgen, se recomienda mucho para aderezar ensaladas o elegir métodos de preparación como al horno, salteado, o aderezos donde no se somete a temperaturas tan elevadas por mucho tiempo y se le quiera agregar sabor a los alimentos.

 Es mejor que lo utilices en crudo o a baja temperatura con diferentes métodos de cocción como por ejemplo (horneado, salteado, asado, grille) para que aproveches las propiedades de sus ácidos grasos que tienen propiedades hipolipemiantes/cardioprotectoras y así evitar que este se oxide a altas temperaturas, es decir si sometemos el aceite de oliva extravirgen a temperaturas muy altas puede llegar al punto de humo lo cual indica que el aceite se está quemando y por ende puede cambiar su composición química haciendo que esta no sea una grasa óptima para la salud cardiovascular

Tips para que lo utilices en diferentes preparaciones y recetas:

      • podemos optar por dejarlo marinando en una botella de vidrio con especias naturales tales como (curri, achiote, pimienta, dientes de ajo machacados, sal y hierbas aromáticas saludables (tomillo, orégano, albahaca) esta técnica es ideal para salteados a bajas temperaturas con vegetales o proteínas magras como (pechuga, pescado, Lomo de cerdo o Res, solomillo de cerdo) que se vayan a preparar a la parrilla o asadas ya que resaltara la amplia gama de sabores
      • incluso otra manera de utilizarlo es como emulsionante de diferentes aderezos o pestos en diferentes preparaciones de todo tipo:
      • Tipos de pesto italiano para las pastas o ensaladas: Pesto de espinaca y albahaca genovesa licuado con 1 chorro abundante aceite de oliva extravirgen, ajo molido, zumo de limón, piscas de pimienta y sal
      • Crema de pimentón rojo tatemado con tomates chontos tatemados licuados con achiote en polvo, zumo de naranja y canela en polvo,1 chorro de aceite de oliva extravirgen, piscas de sal y pimienta
      • Como aderezo para ensaladas frías: licuar aguacate, 1 chorro de aceite de oliva extravirgen, limón y yogur griego blanco)
      • Vinagretas a base de zumo de naranja, vinagre de manzana, mostaza Dijon, miel de abeja, pimienta y 1 chorrito aceite de oliva extra virgen.

        Por ultimo recuerde siempre asesorarse de un profesional nutricionista dietista, el cual es el profesional de la salud que le puede educar en temas de alimentación y adaptarlos a su estilo de vida y forma de comer.

        ¡Ponlo en práctica!