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Actualmente, vivimos en una sociedad competitiva que avanza cada día más rápido. En muchas ocasiones se les exige a los niños que aprendan más y con mayor rapidez; pues quien mejor preparado esté, más posibilidades tendrá de alcanzar el éxito. Sin embargo, en esta carrera contra el tiempo es fácil cometer errores por tratar de hacer demasiado en los niños.

Es por esta razón que queremos que conozcas sobre la estimulación temprana para tu bebé. En primer lugar, es necesario saber que el cerebro de los niños al nacer es como un libro con páginas en blanco, capaz de llegar a ser una autentica obra maestra. Esto sucede por las conexiones de sus neuronas, las cuales necesitan ser estimuladas para realizar tareas como: ordenar la respiración, regular la temperatura corporal, control de los latidos del corazón o producción de reflejos.

En esta etapa es donde se da origen a la estimulación temprana, la cual fomenta principalmente el desarrollo psicomotor y cognitivo del bebé a través de actividades donde ellos se divierten para facilitar sus aprendizajes futuros. Esta técnica se realiza desde el nacimiento del bebé hasta los 6-7 años, dado que es en este período donde se desarrolla la estructura del pensamiento y la personalidad del niño.

 

Beneficios de la estimulación:

La estimulación temprana tiene como objetivo desarrollar y potenciar las funciones del cerebro del niño a través de juegos, ejercicios, técnicas, materiales didácticos, actividades y otros recursos. No se trata de una terapia ni de un método de enseñanza formal, es una forma de orientación del potencial y de las capacidades de los más pequeños. Cuando se estimula a un bebé, le estaremos abriendo un abanico de oportunidades y de experiencias que le harán explorar, adquirir destrezas y habilidades de una forma más natural, para entender lo que ocurre a su alrededor.

Al comienzo, lo primero que se busca reforzar es el vínculo emocional del bebé, siempre respetando su espacio, posteriormente se trabajan áreas como:

  • La motricidad fina: Le permite al bebé conocer y mover su cara, sus manos y sus pies, mientras que gana fuerza en cada una de estas áreas. Una vez que esto ocurre, debemos permitirle que experimente tocando, palpando y chupando objetos que no le causen riesgo alguno. Después, podrá abrir o cerrar cosas, mantenerlas en sus manos y más.
  • La motricidad gruesa: Será beneficioso para que el bebé pueda ir adquiriendo fuerza y equilibrio en todo su cuerpo, es uno de los primeros en manifestarse en el recién nacido, ya que él querrá levantar su cabeza para alimentarse de su madre. Con el tiempo, desarrollará las ganas de levantarse, gatear y caminar. 
  • La cognición: Desde que nace, o incluso desde antes, el bebé es capaz de percibir lo que está a su alrededor, pero no es algo que él pueda entender por sí mismo. Es aquí cuando debemos prestarle mucha atención ofreciéndole nuestras propias manos para que nos conozca, algunos objetos para que interactúe y que le permitan desarrollar la curiosidad y ciertos reflejos. 
  • El desarrollo socio-afectivo: Esto se traduce en que tu hijo sonreirá o llorará al escuchar ciertos sonidos o, inclusive, al ver a ciertas personas. Sin embargo, la principal persona con la cual él sentirá una gran afinidad es con su madre, ya que ella es la que le brinda alimento de su pecho. 
  • El desarrollo del lenguaje: El lenguaje básico de un bebé se traduce en llanto y algunos movimientos, en la medida que vayas hablándole y calmándolo con tus caricias podrá sonreír y, mientras más le hablen de forma directa y pausada, querrá imitar sonidos mediante balbuceos.

Te dejamos una serie de actividades para que las realices en casa

  • Frota con un paño suave crema o aceite en el cuerpo del bebé y al mismo tiempo cuéntale cómo se sienten las caricias que le haces (Esta actividad favorece el gusto al tacto y los lazos de empatía).
  • Cuando el niño este acostado boca abajo, ofrécele juguetes de colores llamativos y que tengan sonidos alegres para motivarlo a levantar la cabeza.
  • Una vez que el niño tenga el control de su cabeza es hora de enseñarlo a girar su cuerpo, coloca al niño sobre una manta suave, levanta lentamente un lado de la manta para que el niño ruede hacia el otro lado, continúa haciéndolo rodar mientras le hablas demostrándole tu alegría
  • Colócale un dedo en la palma de la mano del bebé para que al tacto la cierre y lo ayude a estimular sus reflejos. Si siempre tiene la mano cerrada, frótele desde el dedo meñique hasta su muñeca para que abra la mano y te agarre el dedo, este pequeño ejercicio fomentará el desarrollo de la psicomotricidad del niño.
  • Cuando no pueda dormir acarícialo, sonríele, háblale, llámalo por su nombre en un tono dulce, diviértete con él moviendo la mano y diciendo “adiós” para que el bebé comience a imitarte, cuéntale todo lo que haces con un lenguaje claro para que entienda.

Recuerda, no existe un tiempo definido para lograr un objetivo, lo más importante es tener paciencia porque cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo y no se debe presionar ni comparar con otro.

  

Cuéntanos, qué otros ejercicios te gusta hacer con tu bebé?

    

Elaborado por: Ángela Carmen Ríos, Psicóloga, Gestor Componente Psicosocial,  Gerencia de Prestación de servicios de salud Comfandi.